abril 05, 2007

MALAS PALABRAS 1

GRAN HERMANO
Una cosa es la facultad del habla.
Y otra, el don de la palabra.


Abro el diario y leo: “fueron a buscarlo para que les diga...”
Enciendo la radio y oigo: “la balacera que se produjo en la calle...”
Miro una película subtitulada y veo: “disculpa, el tráfico me impidió llegar...”
Tiempos verbales que no se corresponden, palabras extranjeros en lugar de las propias, términos de significado ajeno a lo que se quiere expresar.
Reflexión: si el pésimo uso del idioma lo cometen personas autorizadas a hablar o escribir para el público, personas a quienes les cabe una gran responsabilidad, pues el que habla o escribe para multitudes hace docencia aunque no quiera, ¿qué queda para el espectador, oyente o lector?
Le queda GRAN HERMANO, un grupo de jóvenes, semidioses efímeros de la TV, que viven encerrados, aislados y en ocio destructivo. Lo único que pueden hacer es hablar y hablar y hablar. Los integrantes de GH son admirados y envidiados por mucha de la juventud que vive del lado de acá del televisor, chicos que pasan muchas horas mirando (¿o espiando?) lo que unos pocos hacen o dicen en esa casa-cárcel mediática.
El elenco de GH está compuesto por gente joven, supermoderna, bien parecida, que viste ropas top; gente que anda descalza y se sienta con los pies bajo el traste. Un comportamiento muy canchero, en un ambiente cómodo, grato y moderno.
Cuando decidí enterarme cómo era GH, lo hice creyendo que vería algo interesante, pero confieso que apagué el televisor sintiéndome una voyeur burlada: las charlas de los chicos me dejaron perpleja, patitiesa, patidifusa, petrificada, boquiabierta, estupefacta, atónita, turulata, aturdida, desconcertada, anonadada y no sé que más.
Si los chicos de hoy, como se sabe, tienen un lenguaje muy precario, muchos de los personajes de GH tienen el mérito de haber reducido esa precariedad a su mínima expresión. Pero eso no es todo: estos chicos que hablan todo el tiempo, que hablan todos a la vez, que tienen un ego demasiado desarrollado como para no hacer otra cosa que referirse a sí mismos, esos chicos, decía, en su mayoría, son incapaces de construir oraciones completas o correctas, carecen de coherencia en la expresión, tienen desconocimiento básico de la gramática y la semántica, hablan con frases mal hilvanadas y con verbos que no se corresponden. Abordan temas insustanciales que, encima, expresan de modo inconexo y reemplazan lo que no pueden decir con palabras a través de gestos de cara y manos. ¿Será que estamos volviendo a comunicarnos por señas y yo no me enteré?
Resulta curiosísimo ver cómo, en algunos diálogos, uno de los interlocutores lucha denodadamente con el lenguaje mientras su narración naufraga, y el otro mira y escucha con total compenetración. ¿De qué habla uno? ¿Qué escucha el otro? ¿Soy yo quien se ha vuelto tarada?
Nadie quiere genios en TV, pero sería bueno que hubiera un poco, un poquitito así, nada más, de materia gris en algún lado.
Pero no me quiero quedar en la crítica, también quiero ser útil, hacer un aporte a la serie. Tengo una propuesta: ¿Por qué no contratan a Tarzán y lo incluyen en la casa? Estoy segura de que elevaría muchísimo el nivel discursivo de los integrantes del programa.

1 comentario:

Capital Federal dijo...

EX-CE-LEN-TEEEEEE!!
Si Tarzan entra a la casa no solo los tira a bajo a todos con su lomazo sino que también les da una lección completa de señas y gestos!!!

POBRES INFELICES!

Besos